¿Qué es la osteopatía?

Las raíces griegas de la palabra son: Osteon, el hueso, el tejido; y pathos, no en el sentido de enfermedad, sino en el sentido de “lo que viene desde adentro”, como simpatía o antipatía. Osteopatía significa pues, lo que viene desde adentro a través de los huesos, de los tejidos.

La osteopatía es una ciencia biológico-médica de enfoque global, que se interesa en la entidad humana, es decir el hombre total. Esta forma de medicina se basa sobre la buena armonía, el buen equilibrio y la buena movilidad de la arquitectura esquelética de sostén del cuerpo en el espacio. Eso quiere decir que toda perturbación de una estructura (por ejemplo, una articulación) puede ser el origen de una disfunción y un factor causal o predisponente de la alteración de la salud; de ahí la persistencia de los trastornos. Todas las estructuras óseas y por extensión, todos los tejidos del cuerpo, deben conservar intacta su movilidad para autorizar el buen funcionamiento de todas las funciones, asegurando interdependencia e interrelación de los distintos sistemas y componentes del organismo. Así llegamos a la noción del terreno y de la homeostasis.

La Osteopatía tiene desde su origen un impacto profundo en la homeostasis corporal desde el sistema cibernético. Se entiende por sistema cibernético, todo el sistema de sustentación corporal (músculo-esquelético, presiones, adaptaciones, sistema céfalo-oculo-gira, sistema oclusal). Por supuesto estos sistemas no se entienden separadamente al resto del cuerpo (meninges, vísceras, sistema nervioso) pero la Osteopatía tiene un origen que vincula claramente homeostasis y sistema cibernético. Si bien la Osteopatía craneal nació en EE.UU. hay que esperar a los franceses y belgas para ver incorporadas las técnicas craneales, viscerales y periféricas a la Osteopatía. Esta disciplina permite entender porque, por ejemplo, un problema de espalda se puede originar por una mala mordida, o un antiguo, esguince; o porque una caída en la cola puede generar dolores menstruales.